Era mi debut en esta modalidad de carrera, que propone
dar 5 vueltas a un circuito de bosque muy cerrado y trabado
de 4.5 km de distancia, en parejas. La primera de esas vueltas
se realiza a pie, para luego tomar una bicicleta en una zona
de transición a tal propósito y continuar uno
del equipo sobre la bici y el otro sigue la marcha corriendo.
Asi al llegar la vuelta 3, se invierten los roles en la misma
zona de intercambio, continuando los cambios para las siguientes
2 vueltas. De esta manera, ambos cubren la misma distancia
y realizan esfuerzos parecidos.
Como uno de los corredores realiza dos vueltas a pie, o sea
9 kilómetros, al principio y siendo el otro el último
en correr un tramo corto pero más intenso y tal vez,
rematar la carrera, pensamos la estrategia basados en mi
mejor rendimiento para tramos de resistencia mas que en la
velocidad, reservando a Lucas, mi compañero de carrera
para el tramo que requería mayor velocidad y tal vez
tuviera que definir algún puesto en ese último
tramo.
Largamos de manera bastante puntual. Las 55 parejas estaban
todas dispuestas debajo de un arco bien ubicado, con el reloj
de la carrera en la cuenta regresiva. Pablo y Gigi, alumnos
míos del Grupo F de Entrenamientos Combinados estaban
un poco más atrás. Lucas y yo, en primera fila,
nos largamos a correr ni bien el reloj marcó el cero.
Lucas tomó la delantera de toda la carrera, mientras
que yo, me ubicaba dentro del pelotón, aguardando
sentirme cómodo en mi ritmo, el que debía marcar
por el doble de la distancia que la mitad de todos los corredores.
Ocurrió eso. Sintiéndome cómodo, comencé a
rebasar a todos los entusiastas corredores que, habiendo
largado más fuerte de lo que debían, comenzaban
a mermar en su rendimiento. Mantuve ese paso hasta ubicarme
detrás de quien ya me indicaba que sería un
puesto de vanguardia: Lucas Bylos. Promediando el primer
tercio de carrera, ya estábamos corriendo juntos mi
compañero Lucas Casas y yo, levemente detrás
de las parejas que encabezaban la carrera. Al emerger del
bosque rumbo a la primera transición, nos enteramos
que estábamos en tercer puesto.
Lucas sube sobre su bici, yo continuo mi marcha, un poco
más lento para buscar algo de recuperación,
pues me sentía un poco exigido fruto de perseguir
a otros corredores buscando marcar ya una posición
de presión y presencia.
Una vez repuesto y sintiéndome realmente bien, entramos
nuevamente al bosque al ritmo de competencia feroz. Lucas
detrás de mí fue fundamental, pues sentía
constantemente el apoyo de mi compañero, la ayuda
que era solo una conversación, era oír la bici
golpeando contra los innumerables obstáculos que el
bosque tenía para detener la marcha veloz de las dos
ruedas. Logro darle alcance a Bylos, quien marchaba en solitario
en segundo puesto, padeciendo una lesión en sus rodillas
de su última carrera. Su compañero lo aguardaba
en la entrada de la zona de transición, accionar no
legal para el reglamento de la carrera, que establece la
obligatoriedad de rodar con un máximo de 50 metros
de separación. Una vez tomada la segunda posición,
queríamos ir a la cacería del primer puesto,
pero no había novedades al respecto de ellos. Al llegar
a la zona de cambio de roles, con mucho alivio subí a
mi bici para reponerme y acompañar a Lucas en su tramo
de veloz corrida.
Iniciamos la tercera vuelta, sabiendo que era la vuelta de
los corredores más veloces de casi todos los equipos
de caballeros, por lo que esperábamos novedades respecto
de quien lograba mejor parcial. Lucas, pese a estar corriendo
muy fuerte, no superaba la velocidad del integrante que ahora
estaba tercero, tomando ellos en el medio de la vuelta nuevamente
su segundo puesto. Gracias a la poca pericia del circunstancial
ciclista del equipo que iba en primer puesto, logramos recortar
las distancias, emergiendo del bosque, otra vez en tercer
puesto, pero esta vez las tres posiciones a muy pocos segundos
unos de otros. Transición muy rápida y a correr
nuevamente yo contra mis mismos rivales de hace unos escasos
12 o 13 minutos atrás.
Lucas, siempre atrás mío con su empuje, seguía
mis pasos en las curvas y contra curvas, en los saltos sobre
las ramas y raíces, en mis entradas y salidas de los
pozos. Todos corriendo muy juntos, nuevamente recuperaba
el segundo puesto, pero esta vez corría muy cerca
detrás de los primeros, sabiendo que debía
ganar todo el tiempo posible sobre los terceros y no perder
de vista a los primeros para que Lucas pudiera darles cacería
en la última vuelta. Sostuve mi paso y por unos minutos,
al tener que sobrepasar a unos rezagados, elegí correctamente
el lugar de sobrepaso y tomé la delantera. El corredor,
quien también corría en solitario, recuperó el
liderato transitorio y de a poco empecé a perderlo
de vista dentro de los pasillos de arbustos y árboles.
Hacia el último kilómetro de mi recorrido,
un fotógrafo me da una excelente noticia. Me dice: “dale
que rompieron la bici”. Mi emoción hizo que
aumentara el paso y lograra darles alcance. Ambos integrantes
marchaban a pie, con la bici en una de sus manos. Debíamos
seguir con cuidado para no perder nada de tiempo y aprovechar
esa distancia lograda. Última transición, Lucas
a correr y el capitulo final.
Lucas volaba. Su respiración marcaba el ritmo que
llevaba. Yo lo seguía, lo copiaba. Me demoraba unos
segundos por los rezagados y rápidamente lo alcanzaba.
Le daba aliento, miraba hacia atrás y no había
novedades de los perseguidores. Toda la vuelta fue una fiesta,
en la que dejábamos todo nuestro esfuerzo, en la que
capitalizábamos todo lo hecho bien, las energía
racionadas, la bici bien tratada, el haber pedaleado y corrido
todos los tramos juntos, el habernos hidratado y el haber
hecho una carrera progresiva en todos los sentidos: cada
vuelta corrimos mejor, cada vuelta estuvimos mejor ubicados
y cada vez disfrutábamos más la cercanía
a la meta. Finalmente aparece Luis Migueles, organizador
de la carrera dentro del bosque sobre la bici de mi amigo
Hugo y nos dice que ya estábamos casi llegando, que
el nos acompañaba. Luego se adelantó para recibirnos
en el arco de llegada.
Salimos del bosque, mirábamos atrás y sólo
aparecían rezagados. Y Lucas corrió, y yo lo
seguí y cuando Luis nos indica hacia donde correr
le digo a Lucas: “Dalé, ganamos!” y su
marcha se duplicó, y voló hacia un arco de
llegada que nos decía que éramos los primeros,
los ganadores absolutos del Combi 2 de ese día!!!
Gracias Lucas, fue un lujo correr con vos. Nunca una palabra
de más, nunca un inconveniente. Sos un gran corredor
y un gran compañero.
Gracias por el aliento, por la fotos de los amigos que estaban
afuera. Gracias por los excelentes premios que la organización
brinda y que son fundamentales para seguir creyendo en correr
carreras como esta, una excelente carrera para hacer y disfrutar.
Gracias a los que nos apoyan, a Tracción.com.ar, a
Milenium Bikes, Veloz Indumentaria Deportiva, a Nature Valley.
Parafraseando a Cerati… ¡¡GRACIAS TOTALES!!
Fede Rodríguez
Grupo F
www.elprofefede.com.ar
Cobertura: Fernando
Mengoni |
San Antonio de Areco,
una de las ciudades más tradicionales del país,
fue la anfitriona del circuito de carreras multidisciplinarias
más importante de Sudamérica. Fue para
llevar a cabo la tercera de las cinco etapas que Club
de Corredores tiene previsto para el YPF CROSS 2008.

Unos 500 deportistas se animaron a una competencia de
lo más extrema y divertida en las disciplinas
de cross country, mountain bike, kayaks y canoa inflable.
El tradicional Puente Viejo sobre el Río Areco,
en la ciudad, fue el epicentro de la competencia. Allí se
ubicó la largada, llegada, parque cerrado de mountain
bikes y parque de canoas y kayaks.
Una prueba explosiva
El día se levantó con una neblina increíble
que retrasó unos minutos las largadas, pero no
logró detener a ninguno de los cientos de corredores
que -desde temprano- estaban listos para la gran aventura.
Con la cuenta regresiva cantada a coro por todos los
presentes y al minuto cero, comenzó la tercera
fecha de este circuito que ya es un clásico. Los
equipos de caballeros, individuales caballeros hasta
35 años y desde 46 años largaron a las
10.30 hs. mientras que los equipos mixtos y 120 años,
individuales caballeros entre 36 y 45 años y damas
a las 11.50 hs.
El recorrido, de 51.5 km. comenzó con 31.5 km.
de MTB. Primero por calles de la ciudad para luego internarse
en estancias linderas. El terreno presentó muchas
dificultades ya que había mucho barro por lluvias
anteriores.
Los ciclistas aparecieron a la vista de los cientos
de espectadores, que se habían acercado a alentarlos,
por el otro lado del Puente Viejo. Lo cruzaron y dejaron
sus bicicletas en el parque para emprender el cross-country
de 15 km. continuados.

En la transición a pie desafiaron las vías
del tren, los alambrados de estancias vecinas y un terreno
diverso que los condujo al parque cerrado de canoas y
kayaks para enfrentar la tercera etapa del circuito.
Remaron por las aguas que atraviesan la ciudad de los
gauchos: el Río Areco. La distancia fue de 5 km.
para los Equipos (canoa inflable) y 6 km. los Individuales
(kayak).
Así los participantes se encontraron a tan solo
150 mts. de la meta, la cual fueron cruzando uno a uno
todos los corredores.
Cansados y felices todos los participantes aprovecharon
para almorzar bajo el sol que ya había salido
y regalaba un día divino. En grupos de amigos
se sentaron a comer y descansar esperando al entrega
de premios que se realizó a las 16 hs.
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