Cerro
catedral, S.C. de Bariloche, Prov. de Río Negro,
16 de septiembre de 2008. Simulacro de rescate de víctimas
bajo avalancha, con utilización de perros.
La montaña en todas sus formas, alturas y niveles
de complejidad, nos brinda enormes satisfacciones así como
tremendos riesgos. No muchos somos conscientes de esta
realidad.
Menos aún son quienes, ante lo imprevisible, ante
lo inevitable, ante lo inexplicable, acuden a nuestro
rescate. Este es el caso de la Patrulla de Rescate que
opera en el Cerro Catedral.
Treinta y siete profesionales, incluido un médico,
velan por la integridad de aquéllos que durante
el invierno acuden a uno de los centros de esquí más
populares de la tierra.
El equipo de Saldeanventura (www.saldeaventura.com) se
reunió con cinco rescatistas, Paco, Mario, Walter,
Juan Manuel, Lucas y el Dr. Ramón Chiocconi. El
jefe de la Patrulla, Lucas Olivera, resumió en una
palabra el factor imprescindible para llevar a cabo día
a día esta impresionante tarea: “PASIÓN”.
La empresa Catedral Alta Patagonia organizó este
simulacro de rescate en avalanchas con utilización
de perros, que nos proporcionó una experiencia absolutamente
enriquecedora al tiempo que nos permitió tomar conciencia
de los riegos que asumimos cuando abordamos una montaña.
El grupo tenía todo preparado, cueva de hielo, handy,
arva, sonda, pala y dos integrantes dispuestos a todo,
un labrador, “Pucho” y una border collie “Inti”,
que nos asombraron con sus maniobras en la nieve al par
que sus instructores, Juan Manuel y Lucas, respectivamente,
los invitaban a la acción.
Aún en el simulacro el grupo mostró una dedicación,
un profesionalismo y una pasión que nos llenó de
emoción a quienes observamos atentos el despliegue.
Los literalmente sepultados fueron Miguel Schenone, de
Saldeaventura y el Dr. Ramón Chiocconi, médico
del Cerro Catedral, guía de montaña y poseedor
de una experiencia de campo y una trayectoria académica
en la materia, difíciles de equiparar en nuestro
medio.
La Patrulla nos sorprendió en todo momento; Juan
Manuel, instructor y entrenador de Pucho nos fue indicando
como proceder para no interferir con la tarea del miembro
más peculiar del grupo. Los hombres se refirieron
a los perros como “un integrante más, que
nos acompaña en todo momento en la montaña
y tiene sus rutinas, como el resto”.
No es tarea fácil transmitir las sensaciones que
cada espectador fue descubriendo cuando Pucho, guiado por
su entrenador y rescatista, se lanzó a la acción.
En cuestión de segundos pasó por la cueva
en la que estaba Chiocconi y ya sabía que ese era
uno de sus objetivos. Más emocionado que nosotros,
Pucho comenzó a escarbar pero sólo su ladrido
confirmó el éxito total de su rescate, había
encontrado la primera víctima, aunque no la única.
Así que, al grito de “otro”, emprendió el
rastreo de la segunda víctima. Silencio total, las
miradas se posaron ansiosamente en Pucho que, en cuestión
de segundos encontró a Miguel El resto del trabajo
lo hicieron los hombres de la Patrulla.
Tercera víctima, nuevamente Chiocconi. Esta vez,
el rescate estaba a cargo de Inti, la border collie entrenada
por Juan Manuel. Con menos experiencia en rescates que
su compañero, nos hizo vivir momentos de ansiedad
y tensión inigualables, que abrieron espacio a un
estallido absoluto de gritos, miradas y alguna lágrima
cuando oímos sus femeninos pero decididos ladridos
que indicaban el fruto de su ardua tarea.
Destacable la generosidad y buena predisposición
de la empresa Catedral Alta Patagonia, que permitió mostrar
la actividad que realiza la Patrulla de Rescate. Estos
hombres transmitieron la inquietud por despertar en quienes
transitamos las montañas la conciencia del riesgo
y la importancia de las precauciones necesarias para
paliar las consecuencias de probables accidentes.
Este es un pequeño homenaje a la pasión con
la que día a día estos hombres velan por
nuestra seguridad, nuestra integridad y nuestras vidas.
Gracias.
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