En 1999, un periodista rosarino, de una humildad tal que estoy seguro que no le gustaría mucho que lo nombre, comenzó a desarrollar una idea grande. Y cuando digo "grande" no lo digo en sentido abstracto. Su idea en el dia en que estoy escribiendo esta nota, marzo de 2011, tiene ¡¡ 18 kilómetros de largo !!!. "Alta en el Cielo" es el nombre de la bandera mas larga del mundo, y es argentina. Crece en las manos de las Damas Rosarinas que cosen retazos celestes y blancos enviados desde todos los rincones del pais, incluso de compatriotas residentes en el exterior. La bandera recorrió todo el territorio, desde la Base Marambio hasta la Quiaca. En su página web, www.altaenelcielo.com.ar , se pueden ver fotos de la bandera con todos los paisajes de fondo, a lo largo y a lo ancho del pais. Pero el mundo en que habitamos tiene tres dimensiones. Faltaba "lo alto". Faltaba llevar la bandera al Aconcagua.
Yo ya había estado en el Aconcagua en 2001 y quedó como una asignatura pendiente. Además, desde que supe de la existencia de esta bandera rosarina, siempre quise llevarla a la cumbre de la montaña mas alta de América. De modo que después de algunos meses de preparación, el 14 de enero estábamos con Javier, un colega que también tenía el Aconcagua en la cabeza y que se comprometió con el objetivo, en los 3300 metros de altura de Confluencia, el primer campamento base de la llamada Ruta Normal, que se aproxima a la montaña por la Quebrada Horcones.
El domingo 16, depués de 8 horas, llegamos a Plaza de Mulas, el campo base de la Ruta Normal. Hicimos lo que hace la mayoría, que es contratar el servicio de mulas para que lleve el equipo, mientras uno camina alegremente por la quebrada. La alegría en un paisaje así y con un objetivo como el nuestro, nunca deja de estar presente. Pero con el correr de las horas y atravesando parajes como Playa Ancha y la Cuesta Brava , comparte lugar con otros sentimientos mas obscuros; sobre todo en la Cuesta Brava !!!, no saben como cansa subir eso.
Lo correcto es pasar en Plaza de Mulas cuatro o cinco noches. Es la manera de evitar que la falta de adaptación a la altura impida disfrutar el viaje, y de prevenir que aparezcan los síntomas del mal de altura. La cefalea, el estado nauseoso, el insomnio y la falta de apetito son síntomas leves que casi siempre los padecemos los primeros dias; el tema es hacer las cosas lo mejor posible para que esa cefalea no se transforme en un dolor que no cede con analgésicos comunes, y para que ese estado nauseoso no se transforme en vómitos que impidan hidratarse; esto es lo que separa el mal agudo leve del moderado, y por consiguiente la diferencia entre poder seguir subiendo o tener que bajar.
Plaza de Mulas está bárbara !!! Mucho mejor que cuando fui yo la primera vez en 2001. Ahora tenemos internet, si bien un poco caro. Tenemos la posibilidad de BAÑARNOS !!! a una módica suma. Y no nos falta el lujo de tener un artista como Miguel Doura que hace temporada allí, en "El Nautilus", su carpa devenida en la galería de arte mas alta del mundo. Desde hace unos años, una estación meteorológica nos permite saber el pronóstico en Plaza de Mulas, en los campamentos de altura y en la cumbre; y también desde hace un tiempo, una camara web toma imágenes en tiempo real del campamento, de modo que los afectos que quedaron en la ciudad pueden vernos casi en directo. Todo gracias a la iniciativa de Miguel.
El miercoles 19, en pleno período de aclimatación, se realizó el Ritual del Vino. La idea es pedir por que nieve, y que en los valles haya agua. Había una sequía importante, a tal punto que algunas expediciones porteaban agua a los campamentos de altura. Participamos con Javier. Yo, si bien como hombre de ciencia me cuesta creer en lo que no puedo probar, pedí que nieve. Javier pidió que nieve... y nevó, les puedo asegurar que nevó.
El viernes 21, después de cinco noches en los 4300 metros de Plaza de Mulas, comenzamos nuestro ascenso al primero de los campamentos de altura: Plaza Canadá. A Javier no le gustó el clima ni cómo venía el pronóstico. Cotejó eso con su experiencia en la montaña y decidió que haber llegado hasta los 4800 metros de Plaza Canadá era un buen número. La ruta normal estaba llena de montañistas, así que no me pareció imprudente seguir subiendo solo.
Nevó el viernes. Nevó el sábado. El domingo el tiempo me dejó llegar a Nido de Cóndores, un paraje extraordinario en el hombro de la Ruta Normal , y desde donde se comienza el "ataque" a la cumbre por el filo noroeste. Con buen tiempo se ve el Cerro Mercedario en San Juan, se ve la sombra del Aconcagua sobre el Pacífico al amanecer, hasta pareciera que se ve la curvatura de la tierra, como en el avión. Pero eso con buen tiempo. Yo no vi nada de eso. Apenas llegué a sacar las fotos con la bandera, y volvió a nevar.
Puse "atacar la cumbre" entre comillas porque no me gusta usar ese término en la montaña. Ni tampoco palabras como "conquistar" o "vencer" a la montaña. Yo mido un metro setenta y cinco y el aconcagua tiene una altura de 6962 metros . Cómo lo voy a vencer? Pienso que uno tiene que entrar a la montaña pidiendo permiso, y retirarse dando gracias, haya hecho cumbre o no. Cada uno tiene su cumbre. Además, tengo una regla de oro: al asomarme de la carpa a la mañana, no importa a cuantos metros de altura esté, evaluar todas las razones que hay para bajar. Si ninguna me convence, recién ahí pensar en seguir subiendo. La razón es simple: desde que empecé con esto me prometí a mí mismo y le prometí a mi familia no traerme nunca ningún souvenir de la montaña: si subo con veinte dedos quiero bajar con veinte dedos.
El lunes 24 de enero, en una torpeza que ni los 5400 metros de altura de Nido de Cóndores pueden justificar, pierdo mi campera de duvet, y quedo con una primera piel y un micropolar mojado como para tener una chance de bajar "sin souvenirs". Para el martes el pronóstico era malo y había nevado toda la mañana, pero una ventana de buen tiempo mientras desarmaba la carpa para empezar a bajar me dejó ver que no era tan imprudente seguir subiendo (desde Nido de Cóndores parece que se toca la cumbre con las manos). Y subí hasta Plaza Cólera, con un micropolar.
Ese martes a la tarde se acabó la ventana de buen tiempo, apenas me dejó armar la carpa y sacar algunas fotos de rigor. La noche fue de viento y nieve, y la mañana del miércoles se sumaron todos los errores que había cometido: estaba solo, sin el abrigo adecuado y con el mal tiempo que se había pronosticado, a seis mil metros de altura. Me acordé de las razones para bajar. ¿Por qué no las tuve presente antes? porque la razón para seguir subiendo era buena, muy buena. Pero el clima dijo NO. Ya lo había dicho 600 metros más abajo, en Nido de Cóndores. Elena Senin falleció en enero de 2009 en las laderas del cerro. Sus padres donaron el refugio, que es el más alto del mundo.
De no ser por los padres de Elena Senin, en este momento yo no estaría "tecleando" este resumen, sino que se lo estaría "dictando" a alguien. El dolor de los dedos cuando están no muy lejos de congelarse no es tanto cómo el saber que no va a haber quien lo evite, excepto un refugio a seis mil metros de altura perdido en una ladera del Aconcagua, y dentro del cual me zambullí de cabeza. La imagen de Elena en el interior de la entrada al refugio va a ser eterna, como mi agradecimiento a la generosidad de sus padres. Gracias a ellos puedo decir que no me traigo del Aconcagua ningún souvenir, ya que la flictena que tengo en la falange distal del dedo medio de la mano derecha es de excelente pronóstico, aunque las disestesias van a durar algunas semanas.
Lamento realmente no haber podido cumplir el objetivo con Alta en el Cielo. NO SABEN COMO ME HUBIESE GUSTADO LLEVAR ESA BANDERA A LA CUMBRE !!! Visitando nuestro blog, www.medicosalaconcagua.blogspot.com van a tener una idea de lo que fue nuestro viaje, y espero que lo disfruten como nosotros lo hicimos. Ahora que estoy disfrutando de mis verdaderas vacaciones en Puerto Madryn, al recordar esos extraordinarios días en el Aconcagua, la única pregunta que se me cruza por la cabeza es si podremos ver flamear esa bandera en la cumbre de la montaña más alta de América antes de febrero de 2012, cuando se cumplan 200 años de la creación de nuestroPabellónNacional.
Me pregunto si podremos ver flamear a Alta en el Cielo en la cumbre del Aconcagua... y me pregunto quien la llevará...
Dr Fabián Ramognino
Dr Javier Rodriguez |